Mi nombre es más largo que las calles que he andado...
Mi nombre tiene sueños,
mi nombre tiene pasos...


Por calles largas y por callejones estrechos
he tratado de hallar mi nombre,
paso a paso he tratado de pronunciarlo,
paso a paso he tratado de intuirlo...
Pero aún no sé cuál es mi nombre...
Mi nombre tiene vientos,
mi nombre tiene besos...


Por avenidas confusas
he gritado los sonidos que intuyo de mi nombre,
pero los mismas avenidas confusas
me han devuelto áridos ecos que no me entienden,
oscuros silencios que no me reconocen...
Mi nombre tiene desdichas,
mi nombre tiene rostros muertos...


He recitado
como un salmo interminable
el nombre de cada una de las calles que he andado,
el nombre de cada una de los rostros que he encontrado,
tengo plegarias repletas
de avenidas y bulevares,
tengo rosarios llenos
de callejones y pasajes,
pero pese a todo ello,
ninguna plegaria me alivia
ninguna oración me consuela...


Y es que mi nombre tiene lunas tristes,
mi nombre tiene lluvias incesantes...


Porque
mi nombre es más largo que las calles que he andado
y mi corazón tiene un llanto eterno por ello...


Porque soy el que a su paso
lee todos los muros y sus grafittis de dolor,
soy el que mira
las lágrimas detenidas de los que cruzan ante mí,

soy el que cuenta las almas
de los que nunca llegaron a casa,
el que sigue la huella de caminos desolados
y su sangre derramada,
el que nunca mira atrás,
soy el oscuro,
el errante, el visionario,
soy el provocador de tormentas...


Porque
mi nombre es más largo que las calles que he andado
y mis áridos labios tienen un temblor eterno…
Porque mi nombre tiene sueños,
mi nombre tiene llantos...


Aparta,
deja que siga mi camino...

I. EL PROVOCADOR DE TORMENTAS

© 2017 by Fabian Cortes Olivera