Si yo pudiera,
tener un cubito lleno
de sonidos tuyos en cada mano,
Acercarlos a mi oído
y agitarlos suavemente,
agitarlos y en cada movimiento

oír una palabra tuya,
un rostro tuyo,
oír tus labios
como se oyen las caracolas de mar,
oír tus manos
como el incesante vuelo de palomas blancas,
oír tus ojos, oír tus mejillas,
oír todo lo que se puede oír de ti,
oír como quien nunca se cansa de oír,
oír cada sueño tuyo,
cada arcoíris tuyo,
cada primavera tuya,
oírte incesantemente,
oírte con el silencio
y ensimismamiento de los locos,
oírte con la alegría y la claridad del sol,
oírte día y noche,
oírte amordía,
oírte amornoche,
oírte amor, oírte…
Y es esta multitud de sonidos tuyos
lo que me llena de una amorosa claridad,
es esta multitud
la que invariablemente hace que,
en mi espera urgente por ti,
esta madrugada
se me deshile
infinitamente
oyéndote
amor…

IV. OIRTE

© 2017 by Fabian Cortes Olivera